ESPA;OL

La fotografía ha civilizado mi ojo y lo ha educado en el deleite de los pequeños detalles sutiles y delicados. Hay muchos detalles que pasan desapercibidos por la visualización convencional pero que yo puedo ver con mi tercer ojo. I spy with my little eye. Al igual que ese juego en el que un niño mira toda la escena buscando diminutos objetos que empiezan por una letra regida al azar, mi lente pasa vertiginoso de un punto a otro tratando de captar un momento único y poderoso, como un manotazo al rostro de Dios.
Hay mucha belleza para mi en lugares donde otros no lo ven. La explosión de un gesto salvaje; una mueca dulce al borde del éxtasis; un pene indiscreto, valen para mí más que mil imágenes del mundo concreto y cotidiano. Odio lo estático con sabor a tradición.
Mis fotos son más cercanas, espontáneas y directas, donde mi cámara y yo no pasamos desapercibidos como simples testigos de la realidad. Hacer fotos es una manera de autoconocimiento, de emprender un viaje iniciático en cada disparo. Gracias a ella puedo saber quien era y en quien me quiero convertir.
Cada vez tengo más claro que es necesario tener una compulsividad intensa, mucha práctica y obsesión para dar un paso afuera de la masa y desarrollar una voz y estilo propio.
La fotografía también me da la posibilidad de reciclar mis memorias y recrear mis propias imágenes basadas en mis recuerdos. Toda la música que he escuchado, las películas que he visto y los libros que he leído, han aportado una visión amplia y multiforme del mundo y me han enseñado a tratar a cada persona como una cultura distinta que debo aprender a respetar y comprender. Es debido a ese mix que mi trabajo es muy ecléctico.
Los espectadores de mi obra piensan que algunas de mis imágenes son bellas y que otras son un alocado collage de criaturas que se mueven entre el postporno y el delirio insano de mi imaginación.
Mi vida esta en constante cambio como mi obra, como el universo en sí.
Me gusta la banalidad de la vida, la mundanalidad y la simplicidad, no hay un trasfondo rebuscado en mis imágenes ni me pierdo en teorías estancas. Tengo un compromiso con mi talento y amo compulsivamente a lo que me dedico, como si notara que el mundo se armonizara a través de mis fotografías y que lo que proyecto a través de mi lente sintetizara todo lo realmente importante de la vida.


ENGLISH

Photography has civilized my eye and educated it in the delight of small subtle and delicate details. There are many details that go unnoticed by conventional display but I can see them with my third eye. I spy with my little eye. Like that game in which a child looks at the whole scene looking for tiny objects that begin with a letter at random, my lens passes giddy from one point to another trying to capture a unique and powerful moment, like a slap in the face of God.

There is a lot of beauty to me in places where others do not see. The explosion of a wild gesture; a sweet grin on the brink of ecstasy; an indiscreet penis; are worth more to me than a thousand images of the concrete and everyday world.

My photos are closer, spontaneous and direct, where my camera and I did not pass unnoticed as mere witnesses of reality. Taking pictures is a way of getting to know oneself, to undertake a journey in every shot. Thanks to that I can know who I was and who I want to become.

Every time it becomes more clear to me that it is necessary to have an intense compulsiveness, much practice and obsession to step out of the dough and develop a voice and style.

Photography also gives me the opportunity to recycle my memories and recreate my own images based on my memories. All the music I hear, the movies I've seen and books I've read, have provided a broad and multifaceted vision of the world and taught me to treat each person as a distinct culture that I must learn to respect and understand. It is because of this mix that my work is very eclectic.

Viewers of my work think some of my images are beautiful and others are a crazy collage of creatures that move between the post porn and insane delusion of my imagination.

My life is constantly changing just like my work, like the universe itself.

I like the banality of life, worldliness and simplicity, there is an elaborate background in my images and I don't get lost in watertight theories. I have a commitment to my talent and I compulsively love what I do, as if sensing that the world should be harmonized through my photographs and what I project through my lens synthesizes everything really important in life.