SPANISH

Mi primer contacto con la fotografía llegó de improviso como un golpe directo a la retina. Con 15 años recién cumplidos unos voluntarios coreanos que se hospedaban en casa de mi madre me obsequiaron mi primera cámara digital, compacta, chiquita, y casi empujado por una fuerza que solo puede venir de las vísceras, salí a las calles de Barranco y Miraflores en busca de imágenes que plasmar en la pequeña pantalla de esa Sony Cyber Shot U.
Aquellas primeras tomas con una mirada primeriza y virginal me guiaron extasiado hacia una pasión que no deja de exigirme el acto de redescubrir el mundo cada día. Mi salto a la profesionalización como fotógrafo llegó en 2007 en la ciudad de Buenos Aires, donde siguieron cuatro años de aprendizaje intenso y creativo. La ciudad del glamour, de la furia, de la plata y la decadencia, se presentó ante mí como una epifanía divina: sus putas, yonkis, los personajes de la noche capitalina que escupían lascivia y rock and roll, eran los modelos que yo quería inmortalizar entre sus calles inundadas de neones azul y rosa.
La única forma de capturar ese halo de una belleza dolida e inasible, era a través de mi objetivo. En esos años descubriría a los fotógrafos que influirían en mi obra: Man Ray, Helmut Newton, Noboyushi Araki, Juergen Teller, Richard Kern, Nan Goldin, Ryan Mcginley, Dash Snow, Guy Bourdin y Steven Meisel. Ellos me enseñaron a amar la luz natural, los desnudos, la fotografía en exteriores e incluso el duro deslumbramiento de mi flash.
Mi paso por Argentina me empujaba inexorablemente a buscar una nueva experiencia en el Viejo Continente y con 24 años decidí mudarme a Suecia contratado por el periódico Goteborgs-Posten como reportero socialité. Eso me dio acceso a festivales de música, raves y conciertos de indie-rock y electro; además de conocer espacios como stripclubs, reuniones ultrasecretas en mansiones y bosques helados e incluso acudir al mismo p3 guld (algo así como los Grammy suecos).
Los personajes que fotografiaba en Gotemburgo y Estocolmo distaban mucho de ser semejantes a los que recorrían el centro de Buenos Aires. Jóvenes suecos de gran belleza y perfección, siempre sonrientes, siempre pulcros en amplios ambientes asépticos que no eran si no una prolongación de sus personalidades. No obstante, el intertexto y la lectura final era la misma; tenía que plasmar la pasión detrás de las composturas, lo que permanece en lo subcutáneo.
Las lenguas que se buscan salivantes en las fiestas; las manos entrando en jeans que dejan al aire nalgas exuberantes y solícitas; las tetas firmes que señalan a cámara con una mirada si cabe aún más coqueta que la de sus dueñas; las vaginas húmedas y exhibicionistas y la desvergüenza de los modelos. Los gestos, las actitudes, los cuerpos se mostraban de igual forma; al final todos los fuegos el fuego, como decía aquel relato de Cortázar. Sin embargo, en lo personal todo era distinto y no encontraba el trato cálido y humano de Sudamérica.

Un año más tarde me mudaría a Estocolmo para comenzar un proyecto que me llevaría a conocer las grandes capitales europeas fotografiando centros arquitectónicos importantes como el museo Guggenheim en Bilbao; Rewriting Stairs de Olafur Eliasson en Munich; el Hotel Bella Sky en Copenhagen; The Murinsel en Austria; la Sagrada Familia en Barcelona; Rolex Learning Center, en Suiza; Gasometer, Vienna; Chapel of Notre Dame Du Haut, Ronchamp; La iglesia Santa Mónica en Madrid, entre otros.
Tras ese viaje empaqué mis dos cámaras y decidí volver a Lima cargado de ideas. Al llegar a la ciudad supe que Lima había cambiado y que este era un buen momento para vivir su realidad y realizar nuevos proyectos. Sentía una nueva energía. Había más movida, gente con un nuevo estilo en las calles, más cafés, restaurantes, exposiciones artísticas, conciertos que antes solo eran posibles ver en países vecinos. Ese mismo año decidí fotografiar mi primera serie de desnudos llamada "Fiat Lux". Alguna de las modelos que elegí para las fotos trabajaban en moda, cine o danza y eso le dio cierta elegancia y genialidad que yo buscaba en mi trabajo.
El resultado de esa serie fue exhibido en una exposición colectiva llamada God in Colours en diciembre de 2015, la cual tuvo una gran acogida en medios locales.

En Septiembre del 2014, una de mis obras es seleccionada para la exposición anual llamada Noche de Arte organizada por el banco BBVA y la embajada de EEUU.
Ese mismo mes, realizo una serie de fotos llamada “Lovers & Suckers” que fue publicada en exclusiva en Vice México.
Durante ese año continuaron una serie de eventos de corte transgresor que mezclaban semidesnudos, arte, rock and roll, música electrónica, danza y performance. Me siento cómodo en la desnudez ajena tanto como en la propia, y disfruto de la mirada de quien ofrece su cuerpo y belleza a la cámara como lo haría con un amante cercano.
A principios de enero de 2016 llega un momento importante en mi carrera y soy representado por la galería de arte emergente Rottenslat, que estaba abierta a propuestas mas creativas, rebeldes y arriesgadas. Es ahí que participo en la exposición colectiva de artistas Error404-NotFound.
A finales de mayo de este año tras regresar de un viaje a Chile realizo una de mis performances más atrevidas llamada “Residencia Venus”, en la que los asistentes pudieron ser testigos de una sesión fotográfica en vivo a una modelo vestida con lencería negra. En el éxtasis del sonido y la musicalización sexy y sadomasoquista de los dj’s invitados, me desnudé completamente para fundirme con el cuerpo de la modelo, que dejaba escapar sus pezones furiosos entre el tejido del sujetador, dedicando gemidos de placer a mi cámara.
Trato de estar lo mas cerca posible del objeto o la persona que fotografío, como un voyeur irreverente que a veces desliza sigilosamente sus manos en el encuadre tratando de extraer unos calzones húmedos o una prenda que está a punto de caer de entre unos muslos trémulos y calientes. Por ese motivo solo utilizo lentes fijos 35 mm y 50 mm.
Mi técnica favorita es colocar lentes analógicos en cuerpos digitales para obtener grano y desplazar la plasticidad en la imagen que caracteriza a la fotografía digital, usando el color en la mayoría de mis fotos porque el color me da placer y estimula mi lujuria. Mis fotos además, son creadas con distintas cámaras, analógicas y digitales, descartables o incluso con un iPad.
Para mantener una constante evolución y experimentación en mi trabajo realicé una serie de photocollages llamada “The End”, usando retazos de imágenes impresas en nuevas piezas visuales. Recientemente comencé a trabajar en el desarrollo de mi primer libro de fotografía "PHOTO NON STOP: 10 YEARS OF LOVE & SEX", en el que recopilo toda una serie de fotos que han sido parte de mi carrera y que rememoran algunos de los mejores momentos creativos que han ido marcando hitos en mi vida como profesional. El título es la esencia de lo que mueve mis ojos y mi filosofía de vida. El amor y el sexo como motor de mi trabajo.
Como fotógrafo tengo la curiosidad de experimentar con distintas categorías en mi campo, pero lo que mas disfruto es hacer fotos de cualquier persona que me mueva ante mi lente: ya sea un infame, una modelo divina o alguien famoso que se pavonee ante el mundo de la farándula. Captar el espíritu de la humanidad es el reto y la búsqueda constante que requiere mi proceso artístico; salir de “cacería” con los ojos afilados y los sentidos agudizados. Capturar imágenes que voy encontrando y que en otros casos suelo producir previamente bajo un concepto para desarrollarlo en series.
Mi meta es sostener una cámara entre mis manos al menos 70 años más y conectar década tras década con una mayor audiencia. Mis fotografías son una oda al tópico del memento mori, un velo que poder destapar con los dedos como una fina capa de nata en leche hirviendo para así mostrar una realidad más diáfana congelada en un instante de belleza. Aún queda un largo proceso creativo por delante, pero lo que sí tengo claro es que quiero editar los colores de mi vida, subirle los tonos y contrastes al máximo y reventarle el flash a los días. Morir con una cámara en la mano fotografiando un buen par de tetas. Eso es lo que realmente me la pone dura.


ENGLISH

My first contact with photography happened suddenly like a hit in the eye. When I had just turned 15 years old some Korean volunteers who were staying at my house gave me my first digital camera, small and compact, and almost pushed by a force that can only come from the gut, I went out to the streets of Barranco and Miraflores looking for images to capture on the small screen of that Sony Cyber Shot U.

Those first shots with an amateur and virginal gaze guided me entranced into a passion that does not stop requiring me to rediscover the world every day. My leap into professionalism as a photographer came in 2007 in the city of Buenos Aires, which was followed by four years of intense and creative learning. The city of glamor, of fury, and decadence appeared before me as a divine epiphany: its whores, junkies, the characters of the capital's night spewing lewdness and rock and roll, were the models I wanted to immortalize among its streets flooded with blue and pink neon lights.
The only way to capture the aura of a pained and ungraspable beauty, was through my goal. In those years I discovered photographers that would influence my work: Man Ray, Helmut Newton, Noboyushi Araki, Juergen Teller, Richard Kern, Nan Goldin, Ryan McGinley, Dash Snow, Guy Bourdin and Steven Meisel. They taught me to love natural light, nudity, outdoor photography and even the hard glare of my flash.
My time in Argentina pushed me relentlessly to seek new experiences in Europe and at 24 I decided to move to Sweden hired by the Goteborgs-Posten newspaper as a socialite reporter. That gave me access to music festivals, raves, indie-rock and electro concerts; on top of that going to different venues such as stripclubs, top secret meetings in mansions and frozen forests and even going to the P3 Guld (something like the Swedish Grammy).
The characters I was photographing in Gothenburg were far from similar to those that crossed the center of Buenos Aires. Swedish youth of great beauty and perfection, always smiling, always neat in extensive and sleek environments which were an extension of their personalities. However, the intertext and the final product was the same; I had to capture the passion behind the repairs, which remained under the skin.
Languages that are found salivating at parties; hands entering jeans that leave in the open lush and solicitous buttocks; firm tits pointing at the camera with a look if anything even more flirtatious than their owners; and exhibitionists’ wet vaginas and shamelessness of the models. These gestures, their attitudes, bodies showed similarly; at the end all fires the fire, like that story by Cortázar. However, personally everything was different and I could not find the warm and humane treatment of South America.
A year later I would move me to Stockholm to start a project that would take me to meet the great European capitals photographing important architectural centers such as the Guggenheim museum in Bilbao; Rewriting Olafur Eliasson Stairs in Munich; Bella Sky Hotel in Copenhagen; The Murinsel in Austria; the Sagrada Familia in Barcelona; Rolex Learning Center in Switzerland; Gasometer, Vienna; Chapel of Notre Dame du Haut, Ronchamp; Santa Monica church in Madrid, among others.
After that trip I packed my two cameras and decided to return to Lima full of ideas. Upon arriving in the city I knew that Lima had changed and that this was a good time to be there and start new projects. I felt a new energy. There was more movement, people with a new style on the streets, more cafes, restaurants, art exhibitions, and concerts that were previously only possible to see in neighboring countries. That same year I decided to photograph my first series of nudes called "Fiat Lux". Some of the models I chose for the pictures worked in fashion, cinema, or dance and that gave it a certain elegance and genius that I was looking for in my work.
The result of that series was exhibited in a group show called God in Colours in December 2015, which was well received by the local media.
In September 2014, one of my works was selected for the annual exhibition called Art Night organized by BBVA bank and the US embassy in Lima. That same month, I took a series of photos called "Lovers & Suckers" which was published exclusively in Vice Mexico.
During that year there was a series of small events that mixed semi-nudity and performance. I feel comfortable with nudity, my own as much as others, and I enjoy the look of someone who offers her body and beauty to the camera as they would a close lover.
In early January 2016 I reached an important moment in my career and I began to be represented by the emerging art gallery Rottenslat, which was open to more creative, rebellious and risky proposals. It is there that I participated in the collective exhibition Error404-NotFound.
In late May of 2016 after returning from a trip to Chile I did one of my most daring performances called "Residence Venus", in which attendees could witness a live photo shoot with a model dressed in black lingerie. In the ecstasy of sound and sexy sadomasochistic music of the guest dj's, I completely undressed to melt into the body of the model, as she let her furious nipples fall from the lace bra, dedicating moans of pleasure to my camera.
I try to be as close as possible to the object or person photographed, like an irreverent voyeur I sometimes slip my hands stealthily in the frame trying to extract some humid underwear or a garment that is about to fall from hot trembling thighs. For that reason I only use fixed lenses of 35mm and 50mm.
My favorite technique is to place analog lenses on digital body cameras to get more grain and displace the plastic image that characterizes digital photography. I use color in most of my pictures because color gives me pleasure and stimulates my lust. My photos are created with different cameras, analog and digital, disposable or even an iPad. To maintain a constant evolution and experimentation in my work I made a series of photo collages called "The End", using scraps of printed photos pasted on new visual pieces.

When I started working on developing my first photography book "PHOTO NON STOP: 10 YEARS OF LOVE & SEX", I compiled a series of photos that have been part of my career and that recall some of the creative highlights that have become milestones in my professional life. The title is the essence of what drives my eyes and my philosophy of life. Love and sex as the driving force of my work.
As a photographer I am curious to experiment with different mediums in my field, but what I enjoy the most is taking pictures of anyone who moves me and my lens: either an infamous person, a divine model or somebody famous strutting before the world of showbiz. To capture the spirit of mankind is the challenge and the constant search that my artistic process requires; to go out "hunting" with sharp eyes and heightened senses. I capture images that I find and in other cases I create concepts before producing material in that way I can develop my series.
My goal is to hold a camera in my hands at least 70 years more and decade after decade connect with a wider audience. My photographs are an ode to the topic of memento mori, fingers taking off a veil as a thin layer of foam in boiling milk in order to show a clearer reality frozen in a moment of beauty. There is a long creative process ahead, but what I have clear is that I want to edit the colors of my life, turn up the tones and contrasts to the maximum flash and burst the day. To die with a camera in hand shooting a good pair of tits. That's what really gets me hard.